Mientras nos preparábamos para la mesa de Shabat, esta semana, Parashat Shlaj, esa parte de la Biblia donde se cuenta la historia de los espías que degradaron con su relato la tierra de Israel, mi hija tuvo una brillante idea.
"¿Por qué - pregunto ella - el símbolo del turismo israelí debía ser el racimo de uvas gigantes que los espías trajeron a los israelitas al volver al desierto?"
"Es un símbolo negativo" - dijo ella.
Nunca antes había pensado yo en ello. Siempre consideré con orgullo esas magníficas frutas de Israel, deseando que las uvas tuvieran otra vez el tamaño natural de las ciruelas. Pero, ya que disponemos otra vez de esas deliciosas ciruelas, creo que no necesitamos más de esas uvas gigantescas.
Más tarde, tomamos algo de Torah Tidbits, intentando desenmarañar el acostumbrado buen humor de Phil Chernofsky, habitualmente desafiante, por momentos un extraño rompecabezas de Parsha Pix, y nos dimos cuenta de que Phil se preguntaba exactamente lo mismo que nosotros (Qué personas más inteligentes...): "¿Porqué el ministro de Turismo habrá querido ser representado justamente por los "turistas" que calumniaron la Tierra y desalentaron irreparablemente el Ascenso?". Esta cuestión podría constituir probablemente el tema de toda una tesis de psicología aplicada al Estado de Israel, su modestia y su degradada imagen de sí ("...a nosotros nos pareció que éramos como langostas; y así parecíamos ante sus ojos", Números; 13-33), pero por ahora sólo será el tema, algo diferente, de un blog.
Mi hija y el brillante editor de Torah Tidbits, Phil Chernofsky, me convencieron de que Israel necesita un nuevo logo para su ministerio de turismo. Debe ser algo positivo, algo con visión, algo inspirado.
¿La dorada Menorá? Sería perfecto como nuestro símbolo nacional. Representa la meta hacia la cual, como nación, debemos dirigir todos nuestros esfuerzos - el día de la reconstrucción de nuestro Templo Sagrado, con la ayuda de Di-s, cuando nuestro kohen (sacerdote) oficie en el Templo, el servicio de los sacrificios y encienda el altar de las especias y la Menorá dorada.
¿Una estrella judía? Esta es la tierra de los judíos, otorgada a nosotros por Di-s en herencia eterna. Nuestra misión nacional es vivir nuestra vida en esta Tierra, preservando las mitzvot (preceptos) que sólo se otorgaron al pueblo judío, y hacer que nuestras vidas iluminen al resto de la gente en el mundo. Hoy, más de la mitad de los judíos del mundo viven en la Tierra de Israel. Es tiempo de reconocer ese hecho.
¿Y qué me dicen del León de Judá? Sí, ya sé que el león es el símbolo de Jerusalén, pero, por otro lado, Jerusalén es el corazón de Israel – ciertamente, el corazón del mundo. Aunque Judá constituye solamente una de las tribus, es la tribu de nuestros reyes pasados y futuros.
Estos podrían ser el logo perfecto para el turismo israelí, o quizás no, pero es seguro que un símbolo que presenta a aquellos antiguos "excursionistas" que intentaron disuadir a millones de personas de entrar en las tierras de Israel, condenándolos a vivir en Galut (el exilio) por otros 40 años, no puede ser la prometedora imagen de optimismo que Israel se merece.
Fuente: VOICES MAGAZINE BLOG |